Un nuevo amor ha hecho su entrada con fuerza en la familia y según parece, no tiene ninguna intención de marcharse. Sí, estoy hablando de tu bebé, del amor de tus ojos, pero también el amor de los ojos de tu mujer, de tus padres y del resto de la familia.

Tu entorno se ha transformado definitivamente y una sensación parecida a los celos aflora con fuerza desde tu interior.

 

Los “pequeños” cambios… en la COCINA

Entras a la cocina, en busca de tu cerveza fría y al abrir la puerta, sin querer, tiras por el suelo cuatro biberones de diferentes colores que se secaban en la bancada junto al esterilizador de microondas. Abres la nevera y te das cuenta que no tuviste tiempo esta mañana de poner cervezas a enfriar, así que buscas en la despensa y descubres que en el estante donde antes almacenabas las bebidas han aparecido un sinfín de nuevos productos con los que no contabas: Enormes botes de leche en polvo, varias cajas de cereales para papilla y toneladas de agua embotellada baja en sales minerales para hacer los biberones tal y como mandan los cánones.

 

…en el SALÓN

Lo que era tu santuario también ha cambiado, la canción de “soy una tetera” te da la bienvenida desde el equipo de música y la mantita de actividades del señor caracol repleta de fantásticos relieves para despertar los sentidos de tu bebé, se encarga de hacerte tropezar y caer de bruces contra la minicuna donde ahora descansa, durante el día, el nuevo propietario de la vivienda. En la tele, en lugar de tu serie favorita, se reproduce sin parar un DVD de los Baby Einstein con el que estimuláis durante todo el día el cerebro de la criatura, esperando que el día de mañana se convierta en un auténtico superdotado. En tu cabeza, una pregunta recurrente no deja de golpearte ¿Y a mi quien me estimula?

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…en el BAÑO

Tu sala de lectura, el refugio de tu intimidad o el rincón de meditación se ha convertido ahora en un pequeño parque temático. Una bañerita plegable de color verde pastel con su cambiador a juego ocupa una tercera parte del cuarto de baño y en su totalidad el lugar destinado para el bidet. A nadie le importa si tenías la costumbre de utilizarlo o no.

Donde antes tenías tus revistas podrás encontrar docenas de pañales y un montón de cremas y productos necesarios para la correcta higiene de “su majestad”. Si tenías por costumbre leer algo durante tus deposiciones matutinas, tendrás que conformarte con leer la etiqueta de un bote de crema para las irritaciones de sus tiernas nalgas o las características técnicas de los pañales para lactantes.

…en el COCHE

Yo era de los que decía la frase lapidaria de “en mi coche sólo se escucha buena música”, y fanfarroneaba delante mis amistades enseñándoles algunos de mis CDs favoritos de recopilaciones. El volumen al que escuchaba la música era tan alto que tenía que estar continuamente recolocando el retrovisor delantero, pues vibraba al ritmo del subwoofer. Sin embargo, tendríais que  verme ahora. Los “CantaJuega” suenan de manera predefinida y a modo de bucle infinito cada vez que arranco el motor del coche. He perdido totalmente el control de la situación, de hecho, en alguna ocasión, me he dado cuenta que llevaba veinte minutos tarareando e incluso cantando a viva voz la canción de “a mi burro a mi burro le duele la cabeza” sin llevar la niña a bordo. Al parecer, tu flamante utilitario se ha convertido en una pequeña feria ambulante, pues una redecilla se encarga de retener lo que podría ser una tómbola de productos específicos para mantener entretenido al bebé durante el viaje, sonajeros, peluches, mordedores… Si rebuscas bien seguro que encuentras la muñeca chochona.

 

…con TU PAREJA

Antes, ella sólo tenía ojos para ti, para el hombre de la casa, siempre te reservaba el mejor de sus besos e incluso en ocasiones, te hacía algún regalo sorpresa. Por lo visto ahora, te has convertido de la noche a la mañana en el portero suplente del equipo. Mañana juega tu equipo pero el entrenador no te ha convocado. Parece que ella sólo tiene ojos para el bebé. ¿A quién quiere mamá? ¿Quién es la cosa más bonita de la casa? ¿A quien le voy a comer el piececito?… Esta última pregunta te hace sospechar que la cosa no va contigo, ya que tus piececitos no han sido nunca la parte más apetitosa de tu cuerpo según tu pareja y es entonces, cuando guiado por tus celos te acercas a ella agitando los brazos y gritando con voz de tonto ¡a mi! ¡a mi! ¡a mi!

Tu pareja se pasa todo el día atendiendo las necesidades del bebé, le hace carantoñas, le limpia con cariño, le mima y lo que más celoso te pone, sin duda, es cuando le pregunta con voz juguetona ¿Quiere teta mi cosita bonita? Es entonces, cuando tu cabeza, a punto de estallar se pregunta con tono desesperado ¿Y a mi cuando me toca?

 

…con TUS PADRES

Cuando ibas a comer a casa de tus padres, tu madre, tras mirarte de arriba a bajo, te recordaba lo flaco que estabas y apretándote las mejillas te hacía prometer que ibas a comer más, para ratificar su observación le preguntaba a tu pareja ¿Que no le das de comer?. Tu padre te preguntaba por el trabajo o charlabais animadamente de fútbol o de política. Ahora sin embargo ya nada es igual. Desde que llegó el bebé es como si no existierais ni tu, ni tu pareja. Cuando se abre la puerta no os da tiempo ni de decir hola, os arrebatan al bebé de las manos entre besos y carantoñas alejándolo de vosotros y haciendo que os sintáis totalmente invisibles. Los primeros días te encantaba, pues debido a la emoción del parto, todavía sentías al bebé como una prolongación de tu ser. Sin embargo, pasados unos días, empiezas a echar en falta un poco de amor paterno. No pides demasiado, pues sabes que ya no eres el protagonista y lo asumes, pero quizás te gustaría que alguien se parara, aunque fuera por un segundo a dirigir la mirada hacia el rincón en el que te encuentras relegado y con ojos comprensivos te preguntara ¿y tú? ¿Cómo te encuentras?

 

Ni el mejor psicólogo te podría aconsejar como combatir contra el panorama que se nos plantea, por ello, te aconsejo que no te agobies con la situación, te recomiendo que respires hondo y cuando creas que ya no puedes aguantar más, le digas con ojos tiernos y una sonrisa amable en la cara a tu pareja ¡Cariño, yo también quiero teta!

 

 

Guía urgente del padre primerizo

Extracto del libro: “Guía urgente para el padre primerizo”.
Editorial Larousse. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados.
- 197 páginas y 32 ilustraciones.

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