(#ETDLS #ElTemaDeLaSemana Trucos de padres)

La primera vez que sujetas al bebé entre tus brazos lo sostienes como si se tratara de una figura de porcelana. Tienes miedo de hacerle daño y esto hace que tus movimientos sean torpes y desconfiados. Durante una de las primeras revisiones periódicas de nuestra hija, la pediatra se encargó de dejarnos claro que los niños no son tan frágiles como nos pensamos; para ello le provocó todo tipo de perrerías con la excusa de estar comprobando sus reflejos: torsiones de cuello, pellizcos en la planta de los pies, estiramientos de sus extremidades… En fin, nos dejó claro que los niños son de goma y que la seguridad con la que los padres los gestionen influye directamente en el sentimiento de seguridad y protección que ellos necesitan. Es por esto, que existen personas a las que nunca les lloran los bebés y sin embargo otras a las que no les pueden ni ver.

Tras la primera semana de vida de nuestra hija yo empecé a sentirme cómodo cogiéndola en brazos. Las rutinas y la costumbre hicieron que me fuera soltando cada día más, hasta llegar al punto de poder preparar una completa papilla de frutas sin tener que soltar a la niña de mi brazo. La hora del baño pasó a convertirse en una de mis especialidades, y podemos decir que llegué a convertirme en un auténtico malabarista del cambiador, pues al poco tiempo retiré la hamaca de baño y mientras sujetaba con una mano a la niña, con la otra enjabonaba, frotaba, hacía y deshacía sin ningún tipo de problema.

El efecto fuentecilla

Como ya hemos comentado, los bebés requieren de la satisfacción de sus necesidades primarias a demanda. Por ello, es más que probable que te encuentres con alguna de estas situaciones durante la paternidad.

La necesidad de hacer pipi o algo peor puede venirle al bebé sin previo aviso y en el peor momento. Por ello tienes que aprender a ser rápido como el viento. Cada segundo cuenta y el mínimo despiste puede ser fatal. Por este motivo te recomiendo que siempre que tengas al bebé desnudo en el cambiador y sobre todo si lo cambias en tu cama o cualquier otro lugar, coloques un pañal limpio bajo su culito. Con esto podrás prevenir tener que limpiar más de la cuenta en caso de escape. Sin embargo, debido a la altura del  cambiador, un accidente bastante común es el denominado “efecto fuentecilla”, en el que el bebé libera su vejiga al encontrarse desprovisto del pañal generando una trayectoria parabólica con su chorro que termina por encontrarse de lleno con la cara de la persona que en ese momento se encuentra realizando inocentemente el cambio de pañal.

Tras ser víctima de este efecto aprendes el truco que consiste en cubrir con la parte frontal del pañal la posible salida de líquidos durante todo el proceso de limpieza.

Pánico frente al armario

Una vez limpita, uno de mis mayores problemas llegaba a la hora de vestir a la niña. Por lo visto, el día que explicaron en clase el tema de combinar colores y conjuntar la ropa yo estaba en casa con gripe:

_ Déjame a la niña que hoy me encargo yo de vestirla. ¿Te parece?

_ ¡Claro! ¡Qué alegría! ¿Sabrás hacerlo?

No hay nada que más nos provoque a los padres primerizos que alguien insinuando que somos incapaces de hacer algo.

_ Por supuesto, ¿Dónde está la ropa de la niña?

_ En su sitio.

¡Zas, en toda la boca! Entendiendo por donde van los tiros te acercas con temor al inmenso armario de tres puertas de la habitación de la niña, y por vergüenza y para no tener que volver a preguntar abres todas las puertas, das dos pasos hacia atrás y contemplas con horror la barbaridad de prendas diminutas de color pastel que en aquel lugar se almacenan. Tu cerebro sufre una especie de cortocircuito y te sientes incapaz de seguir adelante. Camisitas, camisetas, bodies de invierno, bodies de tirantes, peucos, vestidos, faldas, pantalones… Cuando te recuperas del shock decides coger una prenda de cada siguiendo los patrones que marca tu supuesto buen gusto y te lanzas a probar suerte vistiendo a la niña. En el noventa por ciento de ocasiones el resultado final no será del gusto de tu pareja y tu autoestima como padre primerizo ejemplar sufrirá, probablemente, un duro golpe en cada una de ellas.

Errores más comunes a la hora de vestir a un bebé

  1. Ponerle el body por encima de la ropa. Por lo visto, el bodie hace la función de la ropa interior del bebé. Alguien inventó que debía existir un orden a la hora de vestir a los bebés, y decidió que este fuera el siguiente: primero el pañal, luego el body y a continuación el resto de la ropa. Si ves braguitas o calzoncillos por el armario ten por seguro que se ponen por encima del pañal, nunca por debajo.
  2. Sacar a pasear al bebé en pijama. Tranquilo, no es culpa tuya, pues algunos de los mejores padres también han sido incapaces de distinguir una camiseta normal de una de pijama. Si no lo dices nadie se da cuenta.
  3. Ponerle la camisa al revés. Por lo visto es una moda muy común la de poner botones en la espalda de las camisas de bebé. Sinceramente creo que se trata de una trampa para dejar en ridículo a los padres, no le veo otra explicación.
  4. Ponerle ropa de verano en invierno y viceversa. No vale sólo con que te guste el color y pienses que tu bebé va a estar resplandeciente. Tienes que pararte unos segundos y pensar en la estación del año en la que te encuentras. Las mujeres suelen utilizar algún método de almacenamiento para diferenciar unas prendas de otras en el interior del armario. Descubre el sistema que utiliza tu pareja y aumentarán considerablemente tus posibilidades de éxito.
  5. Ponerle ropa de mudar para bajar a los columpios. Hay cierta ropa que se reserva para lo que ellas llaman “las ocasiones”, y en la mayoría de los casos, cuando llegan estas “ocasiones” la ropa se ha quedado pequeña y no se llega ni a estrenar. Tu calladito que estás más guapo.
  6. Ponerle ropa que no es de su talla. Los bebés crecen muy rápido y la gente os regala ropa para cuando crezca. La única forma de ir evitando este tipo de confusiones es ir sacando del armario la que se queda pequeña y guardar la grande en otro lugar.

Durante tus jornadas frente al cambiador cometerás algunos errores y probablemente serás víctima de diferentes accidentes y percances, lo más normal es que tu pareja los utilice durante semanas como comidilla jocosa en vuestras conversaciones con familiares y amigos, pero lo fundamental en este caso, es no dejar que ninguno de ellos te afecte, aprende a reírte de ti mismo y no desistas en el empeño de vestir a tu bebé con gusto y a la moda, pues tú puedes y lo sabes.

Dibujando “Malabarismos en el cambiador”.

Guía urgente del padre primerizo

Extracto del libro: “Guía urgente para el padre primerizo”.
Editorial Larousse. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados.
- 197 páginas y 32 ilustraciones.

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