Sabia lección frente a un plato de aceitunas.

Hace unos días, en un cumpleaños de la clase, mi hijo Leo se acercó al plato de las aceitunas con un tenedor de plástico. Un tenedor de esos que se rompe cuando tratas de pinchar algo más duro que una patata frita. Me hizo mucha gracia verlo tratando de pinchar una aceituna con hueso con el brazo todo estirado y su cabeza asomando por encima de la mesa. Tras intentarlo varias veces sin éxito se me ocurrió ayudarle diciendo: ¿Porqué no la coges con la mano? Así no lo vas a conseguir nunca… Leo me miró con cara de no entender lo que le estaba diciendo, y acto seguido lo intento de nuevo consiguiendo hincarle el tenedor a la aceituna. Sin pararse un segundo se la metió en la boca y se marchó corriendo a jugar.

En aquel momento me sentí como el peor padre del mundo, como un auténtico capullo.

Así que cada vez me voy acostumbrando más a que mis hijos me den lecciones sin darse cuenta y en esta ocasión, mi hijo Leo consiguió que decidiera tatuarme en la frente la siguiente frase que espero no olvidar nunca más:

“Cuando alguien te diga que algo no se puede hacer, recuerda que está hablando de sus limitaciones, no de las tuyas”

 

Padre primerizo, aceitunas

¡Zas! En toda la boca!!

Bocetos de Padre Primerizo

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