Niños amigos

No hay fiesta más grande en el mundo que el primer cumpleaños de tu hijo. Todas las celebraciones te parecen poco y como todavía no tiene pandilla de amigos y echas de menos poder invitar a más niños a su fiesta, invitáis a vuestras familias para que hagan bulto.
En el primer cumpleaños de mi hija hicimos una super fiesta en el jardín de mis suegros. Necesitábamos un lugar amplio, y aunque estábamos en otoño el tiempo acompañaba. El jardín estaba completamente decorado con guirnaldas y globos. Habíamos comprado sombreritos de papel para cada invitado y del nisperero colgaba una fabulosa piñata. La canción del “Señor Don Gato” sonaba a todo trapo en el equipo de música, aquella fiesta iba a ser la bomba ¡nada podía fallar! Lo que nadie se esperaba era la sorpresa que llevaba semanas preparando para aquella ocasión. Con los vídeos que grabé durante el primer año de vida de mi hija había perpetrado un entrañable montaje casero con diferentes canciones y transiciones entre cada vídeo. Condensar un año de vida en un solo vídeo fue una difícil tarea así que por mucho que traté de comprimir mi creación el resultado final terminó ocupando 14,36 minutos.

Me moría de ganas de sorprenderlos a todos con mi película, así que cuando aún no habíamos terminado de merendar, reuní a todos alrededor de la mesa en la que tenía preparado mi ordenador portátil conectado a unos altavoces. Subí el volumen a tope y pulsé el botón de “play”. No fue hasta el minuto 8:47 en el que me di cuenta de que realmente estaba aburriendo a los invitados. ¿Qué estaba haciendo? Me estaba comportando como los novios recién casados que te invitan a su casa para enseñarte el vídeo completo de la boda. ¿Seré palizas? pensé. Así que, un poco sofocado, decidí parar el vídeo en el minuto 9:14 y efectivamente, nadie protestó. Solo una tía de mi pareja y mi madre vinieron a decirme que lo había hecho muy bonito, el resto aliviados, volvieron a la mesa donde estaba la comida y comenzaron de nuevo a charlar animadamente.

Aquel día descubrí lo pesados que podemos llegar a ser los padres primerizos cuando hablamos de nuestros hijos. Cada segundo de su vida nos parece una hazaña y cada cosa nueva que aprenden nos parece una proeza. Nos sentimos como si fuésemos las únicas personas del mundo que han tenido un hijo y le damos la brasa sin ningún miramiento a todo hijo de vecino que tiene la desgracia de cruzarse en nuestro camino.

Niños zombies

Quitando el lapsus del vídeo, hay que reconocer que la primera fiesta de cumpleaños de mi hija fue un auténtico éxito. Sin embargo algo seguía rondando en mi cabeza. No habíamos invitado a niños y niñas de su edad. Siempre había pensado que en las fiestas de cumpleaños tiene que haber montones de niños jugando por todas partes, y en la fiesta de mi hija solo hubo adultos aburridos que comían y bebían sin dejar de hablar.

Fue durante su primer año de guardería cuando pudimos asistir al primer cumpleaños junto a niños de su edad. Los padres de la cumpleañera eran dueños de una pequeña discoteca en nuestra ciudad y habían decidido celebrar el segundo cumpleaños de su hija en aquel local un viernes a primera hora de la tarde. El lugar de la celebración nos pareció chocante de partida, pero asistimos junto a la niña sin pensárnoslo dos veces. Nos moríamos de ganas de ver a nuestra hija interactuando con las amiguitas del cole. Resultaba muy extraño ver aquella discoteca a la luz del día, decorada para una fiesta infantil y llena de niñas correteando por todas partes. Sin duda lo que más me llamó la atención fue cómo se comportaron las pequeñas. Yo me esperaba que nada más verse se darían un beso, un abrazo y se irían a jugar todas juntas diciendo algo así como: ¡Amigas para siempre! Pero ni por asomo resultó ser de esta manera.

Las niñas se comportaron como auténticos zombies tambaleándose de un lado a otro sin siquiera dirigirse una mirada. No hicieron otra cosa que subir las escaleras y meterse en los cuartos de baño. La verdad es que este comportamiento me preocupó bastante. ¿Tendría nuestra hija algún tipo de problema de integración social? La fiesta no fue muy larga, y nada más llegar a casa corrí a buscar respuesta a mis preocupaciones en “San Google”. Abrí el portátil y tecleé en la caja de búsqueda: “¿Cuando empiezan a socializar los niños?”. Hice clic en uno de los primeros resultados y con gran alivio comprobé como todas mis dudas se iban despejando mientras leía:

“Los niños no empiezan a interactuar con otros niños hasta los 3-4 años por iniciativa propia…”, “Los niños son egocéntricos hasta, más o menos, los seis años»

«Esto que suena tan negativo es una característica necesaria en los niños. Ellos necesitan ser así, necesitan sentirse el centro del universo y creer que todo les compete y que todo les afecta para crecer con una alta autoestima y conocerse a sí mismos tanto como puedan. En otras palabras, no es recomendable soltar a un niño a conocer a otras personas si todavía no se conoce a sí mismo y, para conocerse a sí mismo, debe sentirse en el centro de todo lo que le rodea y ver cómo encaja él en ese entorno…» . Leí un poco más el artículo, cerré el ordenador y me fui a dormir más tranquilo.

Algunos padres llevan a los niños a la guardería desde bien pequeños porque quieren que sus hijos socialicen con otros niños, pero en nuestro caso llevamos a la niña por necesidad. Trabajábamos los dos y empezamos a llevar a la niña a la guardería antes de que cumpliese el año.
Nuestra hija ha resultado ser una niña verdaderamente sociable. Es de las personas que hace amigos en cualquier lugar y en cuestión de segundos. Los profesores nos han comentado que su carácter la define como una líder dentro de su grupo de amigas. Así que nosotros, guiados por estos resultados y estando en otras circustáncias de la vida totalmente distintas tratamos de hacer lo mismo con nuestro segundo hijo sin tener en esta ocasión la verdadera necesidad de llevarlo a la guardería tan pequeño.

Nuestro 2º hijo, ha resultado no ser tan abierto y sociable como la niña, y al principio pensamos que podía tratarse de algún problema psicológico o algún defecto en el método educativo de la guardería. Con el paso del tiempo hemos ido descubriendo que cada niño nace con un carácter distinto y con una personalidad totalmente independiente. Lo que es válido para unos puede no funcionar para otros, ninguna técnica funciona igual con dos personas distintas, y aunque a veces no lo podamos creer, sí, los niños también son personas.

 

Guía urgente del padre primerizo

Extracto del libro: “Guía urgente para el padre primerizo”.
Editorial Larousse. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados.
- 197 páginas y 32 ilustraciones.

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