Me parece muy injusta la mala fama que ha adquirido la madre de nuestra pareja en la historia de la humanidad, ya que en torno a ella, se ha levantado un tópico obsoleto y desde mi punto de vista anclado en antiguos ideales machistas: Chismosa, metomentodo, cotilla, pesada, descarada, gorda, fea… ¿no os parece que estos adjetivos están fuera de lugar en pleno siglo XXI? Considero que todo parte de un problema educacional, pues desde bien niños, en todas las piñatas o en las fiestas de fin de año se nos regalaba un inofensivo juguete formado por un tubito de papel y una trompetita al que algún ser maligno y despiadado bautizó con el desafortunado nombre de matasuegras. ¿Cómo no vamos a asociar de manera inconsciente la palabra suegra con algo que debe ser aniquilado? ¿A quien se le ocurrió elegir semejante nombre para un juguete infantil?

¿Realmente son tan malas las suegras como las pintan?

Es cierto que nosotros podemos elegir en la mayoría de ocasiones a la persona con la que queremos compartir el resto de nuestras vidas. Algunos hombres eligen y otros son elegidos, pero si algo tenemos claro es que no podemos elegir a la familia de nuestra pareja y mucho menos a nuestra suegra, nuestra madre política, una segunda madre de la que no hemos nacido.

Son las cuatro menos cuarto de la tarde de un sábado de diciembre, habéis pasado una noche complicada de lloros, toses y biberones, pero por fin, tras zarandear al bebé por toda la casa has conseguido que se te quede dormido en brazos. No te atreves, ni siquiera a encender la tele para no interrumpir su sueño. Con sumo cuidado,  te sientas en el sofá y tu pareja, os tapa a los dos con una mantita. Cierras los ojos, y sintiendo la respiración del bebé sobre tu pecho te preparas para tener una experiencia extrasensorial y dejarte mecer por los brazos de Morfeo. Justo en el momento en el que pierdes el conocimiento el ruido de unas llaves abriendo la puerta de la entrada de tu casa te sobresaltan. Das tal respingo que despiertas al bebé y totalmente aterrorizado se te pasa por la cabeza pensar que algún desaprensivo ha forzado la cerradura y se dispone a desvalijar la casa con vosotros dentro. El bebé se pone a llorar y en medio de la confusión una voz de mujer grita con alegría desde el recibidor:

_ ¿Dónde está la cosa más bonita del mundo entero?

Tu sorprendido y habiendo reconocido la voz de tu suegra lanzas una intensa mirada asesina a tu pareja mientras abres mucho los ojos queriéndole decir: ¿Le has dado unas llaves de nuestra casa a tu madre?. A lo que tu pareja te responde con esa mirada de “ya luego te lo explico” mientras se dispone a propinarle a su madre un caluroso abrazo de bienvenida. Tu te quedas sentado en el sofá, con el bebé llorando en brazos y tratando de contener la ira mientras con tu cara demuestras la frustración y la poca alegría que te está causando el momento.

_ ¿Qué le hacen a mi cosita bonita? _ Dice entonces tu suegra arrancándote al bebé de los brazos.
¿Que no te trata bien el papá? Ven con la abuelita que es la única que te comprende_  le dice en voz baja al bebé mientras lo aleja de ti y te deja literalmente derrotado en el sofá.

Lo peor viene cuando tratas de hablar con tu pareja sobre su madre, pues tus palabras se convierten de manera inmediata en la pared de un frontón que te devolverá la pelota con el doble de fuerza.

_ Oye, ¿no te parece muy fuerte que tu madre le compre ropa con puntillas a la niña y la saque a pasear con ese lazo rosa en la cabeza?
_ Pues por lo menos mi madre la lleva a pasear y le compra ropa, no como la tuya que no hace más que criticar cada cosa que hacemos y además no mueve un dedo por echarnos una mano…

Es justo en el momento en que se menciona a tu madre cuando tu ira se convierte en una furia incontrolable.

“Menos faltarle a mi mare

to te lo consiento, serrana

menos faltarle a mi mare

que a una mare no se encuentra

y a ti te encontré en la calle”.

Rafael de León – Glosa a la Soleá

 

Llegados a este punto, tratar de contestar algo que no desemboque en tragedia es prácticamente imposible, pues eres incapaz de ver que para ella, su madre es igual o quizás más importante que para ti. Cualquier crítica que plantees, por muy bien intencionada o bien argumentada que te parezca va a ser un motivo más que suficiente para que pases una noche como mínimo durmiendo en el sofá.

 

Convierte a tu suegra en tu mejor aliado

Como norma de conducta deberemos tener en cuenta las siguientes premisas:

  • Nunca hagas una crítica directa hacia los padres de ella pues se volverá con el doble de fuerza hacia los tuyos.
  • Si ella se queja de sus padres  limítate a escuchar. Incluso un simple movimiento afirmativo con la cabeza puede ser fatal.
  • Si tu suegra te pide un juego de llaves no le des la del portal, dile que la has encargado pero tardan mucho en hacer la copia porque es un modelo difícil de conseguir. De esta manera tendrá que llamar al telefonillo y te dará unos minutos para reaccionar ante su presencia.

Diferentes estudios científicos sostienen que la suegra es un reflejo aproximado de lo que será tu pareja cuando sea mayor, así que, en lugar de tratarla como a un enemigo al que combatir, piensa en cogerle algo de cariño y ponerla de tu parte.

Dale una patada a tu orgullo y dile algo bonito a tu pareja sobre su madre, agradece cada consejo proveniente de ella, halaga cada uno de sus guisos y por encima de todo, valora cada rato que cuide de vuestro bebé, pues aunque no lo creas, te costará encontrar a alguien que cuide de tus hijos con tanto cariño y dedicación como ella.

 

Guía urgente del padre primerizo

Extracto del libro: “Guía urgente para el padre primerizo”.
Editorial Larousse. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados.
- 197 páginas y 32 ilustraciones.

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