Capítulo 3: LOS “IMPRESCINDIBLES” DEL SR. SPENGLER

25 de Nov de 2004

– ¡Buenos días! Quería un esterilizador de biberones de la marca “Suaviplex“
– ¿De “Suaviplex”? ¿Qué lo quieres de pastillas o de micro-ondas?

¡Maldición! Ahí si que me ha pillado… Voy a contestar con otra pregunta que eso nunca falla.

– ¿Tu cual me recomiendas?
– ¡Hombre! Yo la verdad es que te recomiendo cualquiera de los dos, de todos los sistemas de esterilización que existen estos son los mejores

¿Que Hay más sistemas? ¿Qué será, por ósmosis inversa o algo así? Bueno, no debo tardar en responder sino se darán cuenta de que no tengo ni idea del tema. Pito pito gorgorito pin pam pum fu – e – ra …

-Pues creo que me quedaré con el de las pastillitas, que además trae un biberón de regalo…

Al llegar a casa, Rut: – ¿El de pastillas? yo quería el de micro-ondas que es mucho más cómodo
Mi madre: – ¿El de pastillas? ese huele mucho a lejía y además he leído en una revista que puede ser motivo de cólicos para el bebé.

¡Uffffff! ¡Con lo estudiado que lo tenía! ¿Cómo he podido fallar en una cosa tan sencilla? Está claro, están esperando al mínimo descuido para abalanzarse sobre mi y hacerme ver que no soy digno de lucir el galardón de “Padre Metro-sexual del año”. ¡Pues la llevan clara! Yo no me rindo.

– ¡Buenas, tardes! quería un limpiador de biberones – (Demanda sencilla ¿no?)
– ¿Lo quieres con limpiador de tetinas?

¿Limpiador de tetinas? ?¿?¿?¿? ¿Por qué cuando crees que lo sabes todo siempre tiene que venir alguien a demostrarte en público que no tienes ni puñetera idea? ¿No podría llevarme a un lugar privado para evitarme el ridículo y la humillación?

– Bueno, ejem, supongo que el limpiador de tetinas será algo imprescindible para la supervivencia de mi hija ¿no?
– Por supuesto, además el modelo de la marca “SPENGLER”, por una módica diferencia de precio lo lleva oculto en el mango.

¡Uau! Ya me estoy imaginando a mi mismo subido en mi descapotable y con mi limpia biberones “SPENGLER” con limpiatetinas incluido oculto en el mango … mmmhh! Es el sueño de todo padre primerizo.

– Me lo quedo ¿Cuanto es? –
8, 35 Euros

Mi estómago vuelve a sufrir la misma sensación que sentí el día que compramos en RENATAL el imprescindible dispensador de pañales “SPENGLER” o “Chorongueitor” (como nos gusta llamarlo en casa cariñosamente) por la irrisoria cantidad de 62 Euros…

El “Chorongueitor”, por si aun no has tenido el placer de conocerlo, consiste en una especie de recipiente de plástico (parecido a un cubo de basura corriente) con una característica que lo hace indispensable para la supervivencia de cualquier padre primerizo, pues utiliza unas bolsas de basura sin fin, que por medio de un sencillo sistema giratorio te permitirá generar una gran manguera repleta de pañales sucios, como si de una gigantesca ristra de morcillas se tratara y cuyo peso final, sin exagerar, puede llegar a compararse al de un niño de 8 años. Por lo que el día que decides vaciar el “Chorongueitor” necesitas la ayuda de cuatro amigos para bajar el paquete bomba al contenedor.

Por supuesto, al terminarse los dos primeros recambios que venían con el contenedor, los sustituimos por bolsas de basura convencionales que nos preocupamos de bajar al contenedor todas las noches.

Seguro que hoy mismo, el señor SPENGLER está tomándose un vermut con Bill Gates y el dueño de Ikea mientras se ríen de nosotros imaginándonos bajar las ristras generadas por el Chorongueitor al contenedor de basura.

En fin, que así es como van las cosas. Mar ha engordado bastante en el plazo de una semana y a fecha de hoy jueves, ya pesa 3,05 Kg en pelota picada. ¿no engorda demasiado rápido? ¿Esto es normal?

Rut cada día lo lleva mejor, pues a parte de darle ya el pecho como una campeona, ayer se atrevió por fin a bañar a Mar en el lavabo. (Sí, sí, en el lavabo. No me preguntéis porque lo hizo en el lavabo pudiendo haberlo hecho en su fabulosa bañerita SPENGLER. Yo no me atreví a preguntarle. Deben ser secretos entre una madre y su hija, y yo ahí no me meto) ¡Ojo! Esto no quiere decir que hasta entonces no la hayamos bañado. Lo que pasa es que la bañaba yo que por lo visto, soy más tirao pa lante en estas cosas y le tengo menos miedo al agua.
Según me dice Rut, aun le cuesta bañarla, dice que la ve demasiado frágil, que le da miedo hacerle daño sin querer…

El otro día la pediatra nos demostró que los niños no son de cristal. Alegando que se trataba de unas pruebas rutinarias subió a la niña a la camilla de la consulta, la desnudó y empezó a zarandearla sin ningún tipo de miramiento; la tumbó y le estiró  de un pie para luego dejarla caer de espaldas hacia la camilla, luego le pellizcó en distintas partes del cuerpo, le puso boca abajo, le metió el dedo en la boca…

Por supuesto, mientras esta tortura china se llevaba a cabo, mi hija Mar lloraba y gritaba como una posesa, mirándonos, como pidiéndonos auxilio con sus pequeños ojitos. Noté que Rut me cogía fuerte de la mano. La miré y apretó los labios, como si estubiese sintiendo el sufrimiento de nuestra hija en nuestras carnes, y yo, ya a punto de perder los nervios por aquello que estaba sucediendo me armé de valor y mostrándole a mi mujer y a mi hija que controlaba la situación pregunté:

– Perdone, ¿Es normal que llore?

En mi cabeza yo no quería decir esto, ¿Porqué salieron estas palabras de mi boca?. Yo en realidad quería haberle gritado:

– ¿Hasta cuando vas a seguir torturando a mi hija especie de Sadam Husein? – Pero por lo visto no fue así.
La pediatra se giró hacia mi con cara de desprecio y con un tonito que no me gustó ni un pelo contestó:
– ¿Cómo no va llorar? ¿no veis las perrerías que le estoy haciendo?

Su respuesta acabó de desarmarme por completo, me sentí tocado y hundido. Lo único que pude hacer fue sonreir como un gilipollas y dar un paso atrás para no molestar demasiado y dejar que continuara sin incidencias el festival de la tortura. Rut me soltó la mano y yo no me atreví a mirarla a la cara.

Mar en venganza por todo aquello, le dejó unas buenas muestras de sus defecaciones de bonitos colores esparcidas por toda la camilla… (¡Nooo! ya estoy empezando a hablar del color de las cacas de mi hija, ¡mal empezamos!)

Dormir está sobrevaloradoCambiando radicalmente de tema, os tengo que decir que estos últimos días he llegado a la clara conclusión de que Dormir está sobre-valorado.
Sí, así es. En respuesta a todas esas personas que me dijeron:
– Jo tío! Se te va a acabar el dormir!

O la típica frase:
– Aprovechad ahora para dormir todo lo que podáis, que luego ya veréis…

A todos vosotros os digo que dormir y descansar, a fin de cuentas tampoco es tan importante, ¿No es más satisfactorio despertarse a las 3:35 de la mañana con un llanto ensordecedor en el oído simplemente por el mero hecho de que la nena quiere teta? ¡Oye! que yo también quiero teta y no me pongo así.

Yo me imagino que esto no tardará en cambiar. No creo que la niña llore de esta manera toda la vida ¿no? en algún momento se le agotarán las baterías, o por lo menos, aprenderá a hablar  y a pedir las cosas por favor. Digo yo que no debe ser bueno llorar tanto. De hecho se me está ocurriendo enseñarle a Mar un sistema para comunicarnos parecido al morse. En lugar de llorar cuando quiera teta, que de un golpecito con los nudillos en la cuna, dos golpecitos cuando tenga frío y tres golpecitos cuando quiera que le cambiemos el canal de la tele.
Por ahora nos encanta oírla llorar, pero en breve, lo pondré en marcha.

Un abrazo a todos.

En respuesta a la pregunta de Pedro Sellés: Sí, Pedro, un sacaleches es como tu bien describes: “algo pa exprimir pupus”. Sí tío! Y aunque no te lo creas, los saca-leches ¡existen!

Actualización 15 de Julio de 2012

Parece que Arturo Valls acaba de ser papá, (¡¡Bienvenido al Club de los Padres Primerizos!!) y nos ha deleitado con este fabuloso monólogo con el que no puedo estar más de acuerdo:

Memorias de un padre primerizo

Extracto del libro: “Memorias de un padre primerizo”. Editorial Círculo Rojo. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados. - 52 páginas y 12 ilustraciones.

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