Uno de los regalos que más me sorprendió recibir cuando nació la niña fue una tarta hecha con pañales de recién nacido. La verdad es que no le encontré la gracia por ningún lado y me pareció, más que un regalo, una broma de mal gusto. ¿Qué quería decir aquello? ¿Qué gracia tiene mezclar una cosa que se come con un pañal?

No tardé en comprender perfectamente el sentido de aquel regalo, de hecho, me arrepiento de no haberle expresado todo mi agradecimiento de manera mucho más efusiva a la amiga que nos lo regaló, pues yo no era en absoluto consciente de la cantidad de veces que se le puede llegar a cambiar el pañal al día a un bebé. El regalo hacía referencia a una fiesta, quería decir algo así como:

¡Bienvenidos a la fiesta de los pañales! Si os digo que al bebé se le cambia una media de diez veces al día creo que me quedo corto.

Le cambiábamos tantas veces el pañal a la niña que tuvimos que colocar una papelera exclusiva para pañales usados en el cuarto de baño, a la que con mucho cariño apodamos con el nombre de “Chorongueitor” y por supuesto vaciábamos a diario. ¡No os podéis imaginar cómo pesaba aquella bolsa! Hubo ocasiones en las que tuve que pedirle ayuda a mi vecino para tirar aquel paquete bomba al contenedor.
¿Serás cagona? le decía a mi hija. ¿No puedes hacer pis y caca a la vez? Por que no es caca todo lo que reluce, ¿sabéis? Más de un cincuenta por cien de las veces el pañal sólo tiene pipi, y ¡claro! no vas a dejárselo todo empapado en espera de algo más contundente ¿no? Te terminas obsesionando con el consumo desmedido de celulosa, y por el bien de tu bolsillo y por solidaridad con el medio ambiente tratas de controlar en la medida de lo posible semejante derroche; así que cuando llega la hora del baño y tras desnudar al bebé, compruebas que el paquete está casi limpio, te surge el gran dilema para el que no tengo una respuesta que ofreceros: ¿Le pongo el mismo pañal usado después del baño?

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La fiesta del color

Ya he dejado caer en alguna ocasión que a los padres primerizos nos encanta hablar de las cacas de nuestros bebés. De alguna forma parece que se trate de un nexo común que nos hace sentirnos identificados, ya que puede darse el caso, por ejemplo, de que la hija de tu amigo Ramón ya tenga su primer diente con siete meses y la tuya aún no, pero seguro que al igual que tu bebé, la hija de tu amigo Ramón hace caca sin tregua desde sus primeros días.

En realidad no es la cantidad lo que nos llama la atención, pues si comparamos las excreciones de un bebé con las de un adulto podemos comprobar que no se trata en absoluto una cantidad desmedida; lo que en realidad nos sorprende es la gran variedad de colores y texturas que es capaz de crear el diminuto estómago de nuestro bebé.

Entre las más habituales se encuentran las siguientes:

  • Meconio. Nada más nacer, el bebé expulsa una sustancia viscosa y espesa de color verde oscuro tirando a  negro compuesta por células muertas y otras secreciones del estómago que se conoce con el nombre de meconio. Su color y textura, comparable al alquitrán, es absolutamente repugnante, tanto que algunos padres piensan que la madre naturaleza nos ha dejado “lo mejor” para el principio.
  • Heces del lactante. El meconio tarda un máximo de 48 horas en ser expulsado por completo del cuerpo del bebé y es cuando su pequeño estómago abre paso a las heces que se producen durante la lactancia, que son del mismo color que la mostaza de marca blanca que venden en cualquier supermercado. Algunos padres se preocupan por la aparición de una especie de semillas en el interior de las mismas, pero tranquilos, es completamente normal y forma parte de esta fase. ¡A disfrutar!
  • Heces de leche de fórmula. Estás aparecen cuando el bebé empieza a consumir otra leche distinta de la materna. Su color marrón es poco llamativo y su textura es comparable a la del Humus.
  • Heces de sólidos. En esta fase podréis comprobar, con vuestros propios ojos, en qué se convierte cada nuevo alimento que vais introduciendo en la dieta del bebé. Todo lo que entra por su boca sale luego representado de manera independiente y con bonitos colores en el lienzo del paquete. ¡Una auténtica obra de arte! Además la base de la caca será de color verdoso y más sólida que en la fase anterior, por ello si tuviéramos que compararla con algo, sería con un guacamole con tropezones.

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Benditas toallitas

Una vez conoces los tipos de cacas más habituales estás preparado para enfrentarte a la limpieza de las mismas. ¿Qué pensabas? ¿Qué se quedaba todo en el pañal?  No amigo mío, siento decepcionarte, pues en gran parte de ocasiones “el regalito” se esparce sin control por todas partes y es necesario tener nociones de auténtico CSI para volver a restaurar la zona afectada. Los bebés son unos expertos inoportunos, y saben esperar pacientemente a que les pongas el vestidito nuevo o que estéis en mitad de la ceremonia de la boda de tu prima para deleitaros con esa caca explosiva que rebosa por las fronteras del paquete. Es entonces cuando descubres las imprescindibles toallitas de bebé, cuyo sutil aroma y frescura te enamoran al instante, mientras compruebas con agrado, como cumplen eficazmente su cometido. Desde este momento ya no podrás vivir sin ellas, y las comprarás a cantidades industriales y en diferentes formatos: formato de viaje, formato cagón estándar y formato cagón familiar.

Como todo en la vida, nada es para siempre y el amor por el aroma de las toallitas no tarda en esfumarse, pues con el paso de los días, nuestro cerebro empieza a mezclar por asociación el olor de las toallitas con el olor de los pañales, haciendo que cada vez que utilicemos una de ellas, aunque sea para limpiarle restos de comida de la cara al bebé, nosotros pensemos que nos huelen las manos a caca.

Llegará un momento, en el que no podrás soportar el olor de las toallitas de bebé en las manos, así que llegados a este punto, te recomiendo que tengas siempre a mano un botecito de alcohol etílico en gel, con el que podrás deshacerte, definitivamente, de este olor tan característico a “culo cagado”.

Guía urgente del padre primerizo

Extracto del libro: “Guía urgente para el padre primerizo”.
Editorial Larousse. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados.
- 197 páginas y 32 ilustraciones.

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