Capítulo "Nouvelle cuisine"

Bibes al dente

Biberones, tetinas y esterilización… esos grandes desconocidos.

por | 24 May 2015 | 0 Comentarios

Yo pensaba que la fase de la lactancia iba a estar chupada, pues preparar un poco de leche caliente y meterla en un biberón no me parecía un trabajo demasiado complicado. Por ello, cuando la pediatra nos dijo que la niña ya podía comenzar con las leches preparadas me hice el valiente y dando un paso al frente le dije a mi pareja: ¡tranquila, que de los biberones se encarga el nene! Así tu podrás descansar. La verdad es que no tenía ni idea de donde me estaba metiendo. Lo primero que hice fue acercarme a mi farmacia de confianza para abastecerme de biberones y algo de leche. En mi mente estaba clarísimo, me sentía un padre modelo. Al entrar me sorprendió que las dos señoras que esperaban delante de mí a ser atendidas me dejaran pasar primero, pero hinchado como un pavo le dije a la farmacéutica:

_ Buenos días, quería dos biberones y leche para bebés.

La farmacéutica me miró con cara de sorpresa y con una mueca de burla me preguntó:

_ ¿Primerizo, no?

¿Tanto se me notaba? por la cara de diversión de las dos parroquianas creí entender entonces porqué me habían  dejado pasar delante. Los primerizos debemos tener una jeta inconfundible.

_ mmm sí, pero… ¿Qué tiene eso que ver con mis biberones?

_ Bueno, pues lo primero es que existen miles de tipos de biberones, tetinas y leches para bebé diferentes. ¿cuantos meses tiene tu bebé?

_ Tiene cuarenta y dos días, 9 horas y 37 minutos.

Dije yo con intención de hacerme el gracioso por un lado y demostrar lo controlado que lo tenía todo por el otro. La verdad es que fui tan primerizo que cuando nació mi hija contaba emocionado cada minuto de su vida. Me propuse decir siempre su edad de esta manera hasta que cumpliera los dieciocho años, pero perdí la ilusión por causa del agotamiento a partir de los tres meses y medio.

_ Bueno, pues necesitarás como mínimo tres biberones y… ¿Tenéis esterilizador?
_ ¿esterili…qué? ¿No vale el lavavajillas?

Mas limpio que una patena

Por lo visto, durante los 6 primeros meses de vida, hay que tratar en la medida de lo posible preservar al máximo la esterilidad de todo lo que ingiere el bebé con el fin de evitarle posibles trastornos intestinales.

_ Además necesitarás un limpiador de biberones y un limpiador de tetinas.

Según me explicó la buena señora, ayudada por las otras dos clientes, el proceso a seguir era el siguiente:

  1. Lavarse bien las manos hasta la altura de los codos antes de tocar cualquiera de los accesorios que van a entrar en contacto con la leche del bebé.
  2. Desmontar completamente los biberones y las tetinas y limpiar bajo el grifo con agua y jabón el interior y exterior de cada una de las piezas. Para ello debemos de utilizar un limpia biberones y un limpia tetinas.
  3. Montar las tetinas con su rosca y ponerles la tapa antes del proceso de esterilización. Esto se hace para no tener que tocar las tetinas con los dedos una vez finalizado el proceso.
  4. Proceder a la esterilización de todas las piezas. Las cucharas de plástico que vienen en los botes de leche en polvo incluidas.

Tipos de esterilización de biberones

Según me explicaron podía decidir entre diferentes procesos de esterilización:

  1. El hervido tradicional. Basta sumergir en agua hirviendo todas las piezas durante al menos diez minutos y listo. Barato pero a la larga bastante laborioso.
  2. Esterilización en frío: Para este sistema se sumergen los cacharros en agua fría y se introduce una pastilla esterilizadora en su interior. Este sistema lo podéis utilizar si os tenéis que ir de camping y no tenéis posibilidad de utilizar ninguno de los otros sistemas. Huele mucho a desinfectante.
  3. Esterilizadores de vapor. Se trata de electrodomésticos que permiten la esterilización de hasta seis biberones en su interior. Son recomendables cuando en casa no tienes microondas. Un poco caros.
  4. Esterilizadores de Microondas. Son simples recipientes de plástico en los que se meten los productos a esterilizar con un poco de agua en su interior. Su funcionamiento es sencillo pero requieren de un microondas para su funcionamiento.

Sin darme tiempo a asumir todos estos conceptos, la boticaria sacó de la vitrina una veintena de biberones de diferentes formas, tamaños y colores y los extendió sobre el mostrador. Yo pensé que simplemente tenía que elegir el biberón que más me gustara o cuyo diseño combinara mejor con el carro de nuestro bebé, pero no, en el mundo de los primerizos no hay nada fácil. Las dos clientas y la farmacéutica, se lo estaban pasando bomba pero yo estaba a punto de echarme a llorar.

Tipos de tetinas para biberones

_ Primero tienes que decidir el tipo de tetina que quieres para tu bebé ¿de silicona o de látex?
_ ¿Qué diferencia hay entre unas y otras? – pregunté asustado.
_ Pues mira, la silicona no absorbe ningún tipo de líquidos, por lo que no se deforma ni absorbe olores con el paso del tiempo.

Mientras me decía esto apretujaba con los dedos una tetina de silicona totalmente transparente y de apariencia rígida.

_ Sin embargo, las de látex son más porosas y es necesario cambiarlas más a menudo porque absorben olores y tienden a deformarse con el paso del tiempo.

Dijo tranquilamente mientras imitaba con la mano la boca de un bebé succionando de la tetina de color marrón.

_ pero… entonces… ¿Cual elijo? – Dije angustiado .
_ Eso va por gustos – respondió la farmacéutica – cada niño es un mundo.

Jugando a pito-pito-gorgorito elegí tres biberones con tetina de silicona, dos botes de leche en polvo para lactantes, el esterilizador de pastillas y un limpiador de biberones con limpiador de tetinas oculto en el mango.

Podría contaros que mi vuelta a casa fue un rotundo éxito, de no ser porque mi pareja me hizo volver a cambiar los biberones por otros de látex y las pastillas por un esterilizador de microondas.

Una vez creí tener el arsenal preparado y esterilizado lo dejé todo preparado en la bancada de la cocina en espera de la próxima toma de la criatura.

Esa noche tuve pesadillas. Soñé que me encontraba encerrado en el interior de un biberón gigante lleno de leche caliente. Lo más curioso de todo, fue que mi única preocupación en aquella horrible situación era no contaminar la leche con mi cuerpo. Estaba totalmente emparanoiado.

Biberones “al dente”

El llanto de la niña me despertó a las tres y diez de la madrugada. Así que sin apenas abrir los ojos fui dando tumbos hasta la cocina donde me esperaba todos los materiales necesarios para la preparación de un “bibe al dente”. Introduje el biberón con la medida correcta de agua embotellada baja en sodio en el microondas, me dispuse a abrir el bote de leche en polvo y lo siguiente fue contar las cucharadas de leche correspondientes y verterlas en el biberón, ¿podéis creer que me desconté hasta tres veces? tuve que tirar el contenido y volverlo a preparar todo desde el principio…

La operación “bibe al dente” se me estaba yendo de las manos. Mi pareja y la niña ya estaban conmigo en la cocina siendo testigos de mi penosa actuación. Así que directamente, cuando por fin el biberón estuvo preparado, ella me lo quitó de las manos y echándose unas gotitas de leche sobre el antebrazo me dijo: ¡Esto está hirviendo!…

Tardé casi treinta y cinco minutos en prepararle el biberón a la niña, por lo que podemos decir que mi entrada en el mundo de las leches y los biberones no fue lo que se puede considerar un rotundo éxito.

Con el tiempo comprobé que una de las cosas que más le gustaba a mi hija era meterle la mano a la gente en la boca. A todo el que la cogía en brazos le metía la mano en la boca y por supuesto, luego se la metía en la suya. De manera, que si tenemos en cuenta que la boca contiene más de ochenta millones distintos de bacterias, mi hija era un auténtico zoológico bacteriano. Por ello, y haciendo caso a la opinión de algunos reconocidos pediatras, a partir de aquel día me limité a realizar la esterilización limpiando bien los biberones, las tetinas y mis manos con agua y jabón.

Mientras el bebé se alimenta sólo de leche, el color de sus deposiciones tiene un color amarillo mostaza bastante característico. Por ello, y con la intención de tranquilizar a cualquier lector que se haya quedado inquieto por la complejidad de esta etapa, os dejo la frase que me regaló una gran amiga y madre experimentada:

“Tranquilo, esta fase se pasa cagando leches”

Guía urgente del padre primerizo

Extracto del libro: “Guía urgente para el padre primerizo”.
Editorial Larousse. Texto y dibujos originales de Rafa Esteve. Todos los derechos reservados.
- 197 páginas y 32 ilustraciones.

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